No te acabes nunca.
Eres como un pájaro, libre; perdiéndote en el cielo cuando no te miro porque si te vas, te llevas todo lo que he sido contigo. Y desapareces, desapareces y olvido todo lo que hemos sido. Eres cómo las olas del mar en una mañana tranquila, vas y vienes; intentando no quedarte mucho tiempo porque si te quedas conmigo, gano yo. Y vuelves a irte, vuelves a irte y yo ya no gano contigo. Eres como el sol en las tardes de primavera, escondido entre las ramas de los árboles; pretendiendo no ser porque si jugamos a no ser, me ganas. Y vuelvo a perderte, vuelvo a perderte y yo ya no sé cómo ser sin ti. Eres como el final de las historias, a veces tan triste que duele; queriendo poner el punto final sin hacerme daño porque si sé que te rindes, lo haré yo también. Y te acabas, te acabas y mi corazón se rinde con la soga al cuello.