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Mostrando entradas de 2015

Te vi y ojalá no.

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"Nada es para siempre, decían tus ojos tristes" Te vi y dejé de buscar otra vez, y qué miedo.  Te vi sin querer, te vi diferente (o no tanto),  no recuerdo ni siquiera cómo te vi pero qué más da,  te vi y ojalá no.  Guitarra, armónica y, atrapada entre tus cuerdas vocales, te vi. Me asusta pensar que te estaba buscando  teniendo mi felicidad a menos  de doscientos kilómetros de mi corazón,  porque además tú no sabías que te estaba buscando  y no sabes que te he encontrado. Me duele haberte encontrado,  me duele no conocerte aunque no quiera,  me duele sentirme perdida en tu pelo  porque te he visto y estás guapísimo así como sea.  Me duele escribirte y, al mismo tiempo,  me muero por que me leas. No quiero entenderte y no quiero que me entiendas  pero a veces quiero ir a buscarte  donde sea y decirte que te vi, que me abraces y entonces  leas más allá de lo que ...

Historias imaginadas.

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Puede ser que vivas por amor, e imagino que vivir por amor no es cosa de locos, al igual que imaginar no es cosa de ilusos. Te puedo imaginar en mil tonos de azul,  aunque no te vea. A decir verdad ni siquiera te conozco pero qué más da si los dos conocemos qué (quién) nos une. Te imagino con corazón rebelde y fiel a la vez, recortando amaneceres en la playa de Alicante o grabando la música nocturna  que guardan los locales de la costa. Te imagino coleccionando sentimientos en las canciones de Madonna, o escuchando rock and roll. Puede que quieras ver infinitud de películas, o que no te guste el cine y prefieras los libros, que son el mejor compañero de viaje. Así que quizá te guste viajar  y derribar cualquier muro. Puede que hables inglés o que te guste el francés, incluso puede que grites el amor en todos los idiomas y que te comprenda hasta aquel que se niega a hacerlo. Pero, realmente, quién se va a negar  a...

Un 8 de octubre cualquiera.

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A veces pasamos por al lado del talento sin mirar, sin escuchar. A veces, incluso, somos nosotros mismos quienes escondemos el talento en calles donde nadie se para a buscar porque, aparentemente, a nadie le interesa. Escondemos lo bonito y cuando lo encontramos "pasamos de puntillas y sin hacer ruido". Ayer yo misma pasé por al lado del talento y, pocos segundos después, tuve que retroceder porque creí haberme perdido algo maravilloso. El talento era 'el chico de la guitarra' que cuando comenzó a cantar no pude decir que no. Mi recompensa por encontrar el tesoro en un túnel del metro y no mirar hacia otro lado fue una sonrisa entre palabra y palabra mientras cantaba. Una sonrisa con música. Me arrepiento de no haberme quedado un rato más escuchando todo lo que tenía que decir aquel chico con su música, quizás otro día pase por su lado, pare a la primera y no tenga que retroceder. Quizás me quede a escuchar. Quizás se a...

Amigo fiel.

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"Para personas con discapacidad intelectual  y muchas otras capacidades" Mira la vida, tan bonita como injusta, y sonríele. Dile que vives en un lugar que guarda historias increíbles (tanto como tú) y hazle saber que eres feliz. Cuéntale que tú no hablas con palabras, sino con el corazón y que está preparado para amar incondicionalmente. Abraza la vida, abrázala. Enséñale lo que es luchar, muéstrale lo divertido que es un juego de niños y lo poco que importa lo que la gente piense. Ahora mira el mundo y déjame darle la vuelta para buscarte, vamos juntos de la mano a recorrer los caminos más bonitos. Regálame una sonrisa sincera y déjame decirte, amigo fiel, que me has robado el corazón.

No te acabes nunca.

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Eres como un pájaro, libre; perdiéndote  en el cielo cuando no te miro porque si te vas, te llevas todo lo que he sido contigo. Y desapareces,  desapareces y olvido todo lo que hemos sido. Eres cómo las olas del mar  en una mañana tranquila, vas y vienes; intentando no quedarte mucho tiempo  porque si te quedas conmigo, gano yo. Y vuelves a irte,  vuelves a irte y yo ya no gano contigo. Eres como el sol en las tardes de primavera, escondido entre las ramas de los árboles; pretendiendo no ser  porque si jugamos a no ser, me ganas.  Y vuelvo a perderte,  vuelvo a perderte y yo ya no sé cómo ser sin ti. Eres como el final de las historias, a veces tan triste que duele; queriendo poner el punto final sin hacerme daño  porque si sé que te rindes, lo haré yo también. Y te acabas,  te acabas y mi corazón se rinde con la soga al cuello.

Al final.

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Dicen que a veces no es tan malo que las canciones te recuerden a ciertas personas, ahora está girando el disco y me acuerdo de ti. Recuerdo cuando me cantabas esta canción y pasábamos las noches escuchándonos, incluso estando en silencio. A veces nos mirábamos y sólo decíamos "al final..."  porque sabías que si me escapaba mil veces, volvía a tu lado mil más. Inesperadamente los finales cambian y las historias se vuelven extrañas. Tú confiabas en que siempre volvería a ti,  que prefería tocar el cielo que arder en el infierno, y recuerdo haber hecho las dos cosas, pero hace días que me escapé y resulta que no te echo de menos. Si lo pienso mucho rato escuece, pero se pasa rápido porque en el infierno no se está tan mal. Antes tenía el corazón deshilachado de tanto escuchar nuestra canción y pensarte a la vez, ahora lo coso. Todo cambia, al final.

En la cuerda floja.

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A mí me enamoras con una sonrisa, a ella no sé. ¿Cuántas penas has ahogado en el alcohol? Llevas horas frente a esa copa y ya no queda nadie en el bar. Vuelve, quiero perderme en la profundidad de tus ojos mientras bailamos bajo la farola cansada de alumbrar y te hago olvidar que la quieres borrando con besos la tristeza de tus labios. Sé que estás cansado, una vez me hiciste sentir así, pero sabes que soy débil y que con una sonrisa te he perdonado mil lágrimas. Juegas con mi debilidad que eres tú y consigues enamorarme, incluso cuando vuelves porque ella se marcha. Sé que eres tóxico para mí, contigo soy una marioneta  que se deja llevar pero me es tan difícil no mirarte y sentir que me pierdo. Intento resistir la tentación, porque eso es lo que eres, y siempre pierdo. Ahora vienes y me besas, estás cansado de tener tu corazón en la cuerda floja. ¿Y el mío? Cada vez que te acercas lo pones en peligro, siempre juegas con él y luego dejas que caiga. Pero est...

Síndrome del corazón roto.

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He visto tantas veces mi corazón  destrozado  que estoy acostumbrada y ya no duele, o eso creo,  cuando la pompa que lo eleva  desaparece  y mi corazón cae  rompiéndose en pequeños pedazos. No tengo miedo cuando la felicidad encierra a mi corazón  y me creo valiente cuando en realidad no temo porque no siento. Y me aíslo mucho tiempo para pegar los trozos y dejarlo ir otra vez ,  lleno de esperanza.  Siempre he creído que es mejor pegar los trozos que tirarlos  aunque todos digan lo contrario  y nunca le he negado una oportunidad a mi corazón. Hace tiempo que me encuentro perdida,  con el corazón en el suelo. Destrozado.  Me he cansado, ahora sí, de darle oportunidades,  y de vivir esperando el momento fatal en el que se rompe  para poder arreglarlo porque nadie quiere sanarlo.  Estoy cansada de sentir la soga en el cuello  cada vez que la felicidad, ya imaginada, juegue con él ...

Entre la Música y el Arte.

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Entendí hace tiempo que entre las personas que hacen daño y las personas que duelen hay una pequeña diferencia. Y aunque entre tú y yo está la distancia, tú me dueles sin llegar a hacer daño porque tu voz es lo que hay entre el corazón herido y el corazón cicatrizado. Desde el principio me enseñaste que entre querer y querer bien, hay un abismo y que entre soñar la realidad  y realizar un sueño, hay otro. Y me escribiste en el corazón que entre un Stand by me y un I'll stand by you sólo hay una canción y que no hay tantas diferencias  entre amor y música. Porque sé que el amor y la música se unen en un punto entre sus ojos y su guitarra, que acompaña todo lo que hay entre tu pelo de fuego y el rojo de tus b otas. Tú demuestras que entre tu corazón y tu voz está la fuerza y que la humildad acorta la distancia entre la realidad y un estadio. Y yo, yo te busco siempre en cada nota de la guitarra, en cada desgarro de voz, porque sé que entre la...

Secretos embotellados.

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Sé que el mar es tu refugio, que lloras dejando que las olas arrastren tus lágrimas y el viento confunda tus sollozos con sus silbidos. Sé que te sientes esperanza cuando estás frente al mar y que pasas las horas contando las olas, esperando ver un mensaje embotellado. Y sé que cuentas secretos con tu guitarra cuando rompen las olas, que escribes poemas para las sirenas y cantas soñando ser el capitán de tu vida. Yo, mientras, te echo de menos.  Echo de menos cuando eras más que capitán y me llevabas a ver el mar.  Echo de menos ser tu refugio,  la caja fuerte de tus lágrimas y tu inspiración. Echo de menos ser tu música y tu esperanza, y echo de menos escuchar tus canciones con el sonido de la guitarra y despertarte con un beso. Espero que un día de estos el mar te susurre que te quiero y el viento te silbe nuestra canción. Espero que te acuerdes de que un día fui sirena para ti  y que aún guardo tus poemas. ...

Este gris no es el final, volverás.

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Cuando empiezo a quererte, te marchas. Ven, dejo que juegues con mi corazón y abras la puerta aunque sea un invierno frío. Vienes. Cómo voy a negarme ante esa sonrisa que me pierde, te adueñas de mi corazón,  ya convertido en marioneta, y bailamos en la calle. Sabes que me encanta cuando me invitas a bailar. Sonríes. Me dices que no te volverás a ir y, aunque sé que mientes, quiero creerte. Y sé que escondes la mano para cruzar los dedos pero ya estoy acostumbrada. Escribes. Mi secreto son las noches que paso contigo. Tus ojos oscuros como la tinta fijos en el papel  y yo imaginando que me escribes, me quedo dormida. Desapareces.  Despierto y no estás, otra vez, sólo me queda tu poema sobre la mesa. Lo leo, sonrío y lo guardo. La historia de cada invierno, la que nunca acaba. Te espero. Siempre dejas tus poemas inacabados, con puntos suspensivos y la puerta entreabierta. Sé que el gris de este invierno no es el final, volverás.

El susurro de las margaritas.

Cuéntame qué te dijeron las margaritas,  dime si el último pétalo que deshojaste aquella primavera  te susurró que nos volveríamos a ver.  Porque yo sigo esperando cada primavera  con la misma ilusión con la que esperé la primera  y deshojo margaritas pero no me dicen nada. Paso el verano esperándote  pero sólo llega el otoño de hojas marrones  que me recuerdan a tus ojos,  y paso el invierno con el corazón congelado  que llora frías gotas de agua cuando viene la primavera. Yo intento mantener la ilusión  y los colores cuando ella llega  pero cada vez que me faltas,  una flor se dibuja en blanco y negro. Tranquilo, yo te espero,  tengo lápices de colores que luchan  por hacer florecer las margaritas  que se marchitaron las pasadas primaveras. Y estoy segura de que al final de este invierno  estarás esperándome con flores en las manos  y todo lo que en mi mu...

El gigante de hierro.

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Esperando me desespero en la casa del gigante de hierro a que las musas que Dalí pintó derretidas marquen la hora de tu partida. Juego soñando a que me despierto teniendo en mi cuello tu aliento mientras lleno de mares las pupilas que hace días que no miras. Descubro escondiendo mi corazón herido poemas sin final de mi amor fugitivo mientras las olas de los mares que he creado me dejan en la orilla los fantasmas del pasado. Corro pisando el recuerdo tan mojado que hace años que has olvidado y llego ante el gigante que se va y desaparece para buscarte en el humo que se desvanece. Caigo siendo una marioneta muerta donde el monstruo de hierro se fue sin vuelta mientras siento que mi alma triste llora desde el mismo día en que te fuiste.

Querida distancia: gracias de antemano.

Recuerdo, querida Distancia, el día en el que te conocí,  fue como escribirte una carta...  "Querida distancia: gracias de antemano...". Te escribo una vez más para contarte  que me ha ido bien recorriendo las carreteras,  que son tu columna, y que he aprendido a convivir  con tu alma de reloj y el tic tac de sus agujas. Además, he conocido a alguien  más allá del camino de tu nombre, querida Distancia,  ella se llama Felicidad. Bonito nombre ¿verdad? Con ella he aprendido a ser niña otra vez y  a coger de la mano a la Ilusión para que no se escape. Qué te voy a contar yo, querida Distancia,  que no sepas de los desgarradores latidos del corazón  y del leve insomnio que me acompaña en la soledad de la noche  cuando ansío rozar tu columna hasta llegar a la felicidad. Y qué decir de las veces que me he encontrado con tu alma, querida Distancia,  y he escuchado ese desesperante sonido  que provoca cosquillas ...