La respuesta.


Una vez una persona me preguntó "¿Eres feliz en este momento de tu vida?" y no supe contestar. Una pregunta que requiere una respuesta tan simple como un sí o un no, y no supe qué decir. Esa persona me dijo que su respuesta a esa misma pregunta era un sí. Es feliz. "¿Cómo puedes saber eso?" pregunté, y me contó el secreto.

Piensa en la vida que tienes, la vida que vives en el presente, todo lo que tienes a tu alrededor y todo lo que eres tú. Ahora da un salto hacia atrás, a tu pasado. Piensa en el mejor recuerdo que tengas, el mejor momento que hayas vivido nunca. Ahora contesta, ¿Dejarías todo lo que tienes ahora mismo por vivir esa vida, ese momento pasado? Ahí está la respuesta.

Somos como un niño en una fiesta de cumpleaños y nuestra vida es el pastel. El niño mira fijamente ese pastel, pero solo se fija en una cosa: la guinda. No puede apartar la mirada de ella, no puede evitar el deseo de comerla. El pastel es simple, el más simple que puedas imaginar, de los que no llaman mucho la atención pero en los que la guinda lo es todo. Le da un toque distinto y especial.

"Yo soy el niño, la tarta es mi vida, tú eres la guinda de mi simple pastel blanco".

Por eso cuando pienso en el recuerdo más bonito que tengo de mi pasado, este no llega a ser ni la mitad de especial de lo que lo es el presente que vivo contigo. Entonces mi respuesta quizás sea esa, no dejaría de vivir mi presente por vivir eternamente en el mejor de los recuerdos que tengo.

16/05/2020





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