Tanto en tan poco.

Escribir es eso que hago cuando una persona pasa por mi filtro cerebro-corazón, y siento fuerte y bonito.

Hace tiempo que tú estás en mi corazón esperando a ser escrito, a que llegue el día en el que te convierta en arte (más de lo que ya eres), mientras me arañas el alma con cada gesto. Y es que no puedo evitar enamorarme de las personas reversibles, esas que son bonitas por dentro y por fuera (como tú); las buenas personas me vuelven loca y tú eres todo corazón.

Me hago pequeñita al escribirte, pero me llena de felicidad. Felicidad porque le haces bien a las personas, porque tienes la vida llena de cosas bonitas, porque eres música para el alma. Y cómo no vas a ser música si todo lo que significa arte lo tienes tú; tienes el poder de las cuatro cuerdas bailando para tus dedos, de que los graves hagan tambalear mi vida, tienes las muecas más graciosas que hay sobre un escenario cuando suena rock and roll, blues o jazz, aunque tu barba pelirroja quiera esconderlas. Tienes el poder de hacer sonreír a una tonta como yo cada vez que me apuntas con la pala del bajo y me disparas con un guiño. Tienes tanto arte que consigues resucitar una lengua muerta con sólo nombrarte.

Qué difícil me resulta recordar cómo ha sucedido todo pero es que ahora, amigo, no puedo evitar que el corazón me vaya rápido cuando te alegras de verme, ni cerrar lo ojos cuando nos abrazamos mientras me das las gracias por recordarte lo mucho que vales; ni siquiera puedo evitar mirar tus manos y pensar lo bien que te queda la gorra y el piercing en el labio.

No me puedo creer que me hayas ganado completamente y no lo sepas, que esté escribiéndote y no quiera que me leas. Pero no sé qué hacer con tanto cariño si no es mostrándolo de la mejor manera que sé, y es que tanto en tan poco me llena el corazón de amor y hace que me queme la distancia. Como siempre.

9/6/2016

Comentarios

Entradas populares de este blog

Como todos - Santero y los muchachos.

Mi caos.

La respuesta.