Casi mar, casi cielo.

Te pienso.

Se me escapa la manera de describirte y es que eres un extraño al que me encantaría abrazar fuerte. Eterno. Cada vez que te veo quiero poder mirarte a los ojos y decirte que llevo tiempo fijándome en ti. He observado tus manos acariciando el arma, buscando una presa y tus dedos apretando el disparador, que casi es un gatillo de revólver; entonces enfocas, doblepestañeas y me dejas herida pero sin llegar a matar. He visto cómo tus brazos se esfuerzan con cada disparo y cómo tu espalda intenta encontrar la posición exacta para dejarme sin respiración mientras captas momentos.

No poder respirar. Esa misma sensación es la que me mata cuando te acercas queriendo pero sin querer y te paras delante de mí esperando a que reaccione. Entonces mis labios hablan y los tuyos los siguen, tus manos se acercan y yo te imito esperando que no notes el temblor que me invade por dentro. Y te miro mientras hablas; te miro, pero no tanto como me gustaría porque temo el momento en el que nuestras miradas se crucen y entonces yo me pierda en el azul inmenso. Casi mar, casi cielo. Y es que llevas el mar en tu nombre y aún te queda espacio para tener en tus ojos el cielo más azul que he visto nunca.

Tienes el arte de estar lejos y hacer que te sienta cerca. Miradas cruzadas, el caos. Te veo revisando cada foto y me pregunto qué te hace estar tan adorable en una esquina lejos de las luces; y entonces soy yo la que se muere por captar el momento preciso en el que la cámara te cautiva, porque me encanta ver cómo eres ilustración y rock and roll. Vuelves a las andadas; nos cruzamos y casi no se ve tu sonrisa, escondida entre esa barba que te queda tan bien. La locura.

Fotos, fotos, fotos. Amor. Hay veces que te pierdo entre la gente y tengo la sensación de que ya no saldrás de tu escondite. Entonces deseo haber pasado mi mano por tu brazo, por la nuca y haberme acercado para decirte que cuando enredas los dedos entre tu pelo echándolo hacia atrás el mundo no necesita nada más. Pero de repente apareces y de nuevo todo cobra sentido: música y tu paisaje. Otras veces te veo sin tu aliada, solo; te observo y pienso si eres consciente de lo bien que te queda la mirada al infinito. Me doy cuenta de que me atrapas y me escapo rápidamente, pero luego cambias mi mirada por la tuya y yo me convierto en puro nervio.

Te cuento que te he observado, que he deseado hablarte de cosas que jamás te diría mirándote a la cara y te escribo queriendo que me leas y a la vez no. Pero sé que tú también has caído en la tentación de buscar entre la gente sin querer ser descubierto; dicen que te has emocionado con la felicidad de los demás y es que yo jamás he escuchado algo tan bonito. Has observado de cerca, aunque con disimulo, un abrazo eterno; te vi y esa mirada azul no se puede olvidar. Se me va tanto la vida cada vez que fijas tus ojos en mí que me pregunto si lo estaré imaginando, entonces demuestras que es real cuando agachas la cabeza intentado deshacer el nudo que se ha provocado con el cruce entre el mar y la tierra.
Ojalá te conociera lo suficiente para verte sin tener la necesidad de escribirte cada vez que nos encontramos. Quiero poder decirte algún día que te he leído, que sé que sientes bonito porque tus textos me fascinan; y quizás te diría que en ocasiones he querido ser el azul del cielo para parecerme a esos ojos que observan con tanto cariño. Si te conociera lo suficiente te contaría que apareciste en el mejor momento y que te lo agradezco en silencio; que si te conociera realmente como me gustaría te prometo que estas palabras serían libres, querrían volar a tus ojos y se enredarían por los nervios de estar entre el papel y tus manos. Ahora no, pero ojalá algún día.

Tanto en tan poco sólo puede ser expresado con las mejores palabras, y es que después de todo pienso que soy y estoy gracias a las personas que conozco, y me llena de felicidad que tú estés entre ellas porque eres todo amor. Casi sin darte cuenta me has hecho reír y sonreír, que son cosas diferentes pero ambas preciosas; he podido conocer qué color tiene el arte de la fotografía: azul como tú. He crecido y he aprendido. Me has inspirado para llenar mi mente de letras temblorosas porque me has hecho sentir bonito, tal y como hacen las mejores personas.
Tú, que eres mar y cielo pero con los pies en la tierra, eres la razón por la que existe este texto. Cada una de estas palabras son por y para ti.


12/06/2017



Comentarios

Entradas populares de este blog

Como todos - Santero y los muchachos.

Mi caos.

La respuesta.