Este gris no es el final, volverás.
Cuando empiezo a quererte, te marchas.
Ven, dejo que juegues con mi corazón
y abras la puerta aunque sea un invierno frío.
Vienes.
Cómo voy a negarme ante esa sonrisa que me pierde,
te adueñas de mi corazón, ya convertido en marioneta,
y bailamos en la calle.
Sabes que me encanta cuando me invitas a bailar.
Sonríes.
Me dices que no te volverás a ir
y, aunque sé que mientes, quiero creerte.
Y sé que escondes la mano para cruzar los dedos
pero ya estoy acostumbrada.
Escribes.
Mi secreto son las noches que paso contigo.
Tus ojos oscuros como la tinta fijos en el papel
y yo imaginando que me escribes,
me quedo dormida.
Desapareces.
Despierto y no estás, otra vez,
sólo me queda tu poema sobre la mesa.
Lo leo, sonrío y lo guardo.
La historia de cada invierno, la que nunca acaba.
Te espero.
Siempre dejas tus poemas inacabados,
con puntos suspensivos y la puerta entreabierta.
Sé que el gris de este invierno no es el final,
volverás.

Comentarios
Publicar un comentario