Querida distancia: gracias de antemano.
Recuerdo, querida Distancia, el día en el que te conocí,
fue como escribirte una carta...
"Querida distancia: gracias de antemano...".
Te escribo una vez más para contarte
que me ha ido bien recorriendo las carreteras,
que son tu columna, y que he aprendido a convivir
con tu alma de reloj y el tic tac de sus agujas.
Además, he conocido a alguien
más allá del camino de tu nombre, querida Distancia,
ella se llama Felicidad. Bonito nombre ¿verdad?
Con ella he aprendido a ser niña otra vez y
a coger de la mano a la Ilusión para que no se escape.
Qué te voy a contar yo, querida Distancia,
que no sepas de los desgarradores latidos del corazón
y del leve insomnio que me acompaña en la soledad de la noche
cuando ansío rozar tu columna hasta llegar a la felicidad.
Y qué decir de las veces que me he encontrado con tu alma, querida Distancia,
y he escuchado ese desesperante sonido
que provoca cosquillas en el estómago.
Como cuando te enamoras, o eso dicen.
Y he estado pensando que me he enamorado de tu nombre, querida Distancia,
y que las carreteras que son tu columna,
el viento que es tu respiración,
los paisajes que son tu belleza...
me enamoraron el primer día.
Y sé, querida Distancia, que duele cuando te recorren
y te acortan tanto que por un momento dejas de existir
y que odias los abrazos porque las agujas de tu alma se paran unas milésimas de segundo.
Por eso me enamoro de ti cuando te hago daño
y tú de mí cuando soy corazón triste.
Pero a pesar de esto, querida Distancia, gracias de antemano.
fue como escribirte una carta...
"Querida distancia: gracias de antemano...".
Te escribo una vez más para contarte
que me ha ido bien recorriendo las carreteras,
que son tu columna, y que he aprendido a convivir
con tu alma de reloj y el tic tac de sus agujas.
Además, he conocido a alguien
más allá del camino de tu nombre, querida Distancia,
ella se llama Felicidad. Bonito nombre ¿verdad?
Con ella he aprendido a ser niña otra vez y
a coger de la mano a la Ilusión para que no se escape.
Qué te voy a contar yo, querida Distancia,
que no sepas de los desgarradores latidos del corazón
y del leve insomnio que me acompaña en la soledad de la noche
cuando ansío rozar tu columna hasta llegar a la felicidad.
Y qué decir de las veces que me he encontrado con tu alma, querida Distancia,
y he escuchado ese desesperante sonido
que provoca cosquillas en el estómago.
Como cuando te enamoras, o eso dicen.
Y he estado pensando que me he enamorado de tu nombre, querida Distancia,
y que las carreteras que son tu columna,
el viento que es tu respiración,
los paisajes que son tu belleza...
me enamoraron el primer día.
Y sé, querida Distancia, que duele cuando te recorren
y te acortan tanto que por un momento dejas de existir
y que odias los abrazos porque las agujas de tu alma se paran unas milésimas de segundo.
Por eso me enamoro de ti cuando te hago daño
y tú de mí cuando soy corazón triste.
Pero a pesar de esto, querida Distancia, gracias de antemano.
Comentarios
Publicar un comentario